Por Calzados Ana GuíasPublicado el 8 min de lectura
“Antideslizante” no es una promesa universal. El calzado profesional debe elegirse a partir de la evaluación de riesgos, las superficies y los contaminantes reales del puesto.
Pide el marcado y la documentación aplicables, y confirma que la protección no se pierde por mal ajuste o desgaste.

1. Parte de los riesgos
Identifica agua, aceite, químicos, temperatura, objetos que caen y tiempo de pie. El responsable de prevención debe concretar la protección.
Una recomendación genérica no sustituye la evaluación del puesto.
2. Revisa la categoría
El INSST distingue calzado de seguridad, protección y trabajo, con requisitos y símbolos específicos.
Compra una referencia cuya documentación corresponda a la necesidad definida.
3. Lee el marcado
Comprueba norma, talla, fabricante y símbolos adicionales. No confíes solo en una palabra comercial impresa en la caja.
Conserva instrucciones y declaración cuando sean aplicables.
4. Relaciona suela y suelo
Los ensayos se realizan bajo condiciones definidas; ninguna suela evita todas las caídas en todo contaminante.
Combina el calzado con limpieza, señalización y procedimientos del centro.
5. Comprueba el ajuste
Prueba con calcetines y plantillas de trabajo. Debe haber espacio frontal y sujeción sin compresión.
Un pie que se mueve dentro reduce control, aunque la suela sea adecuada.
6. Evalúa la jornada
Peso, flexión, temperatura y ventilación importan durante horas. Haz una prueba compatible con la política del proveedor.
Una molestia temprana no suele mejorar por exposición prolongada.
7. Mantén el dibujo
Retira contaminantes según las instrucciones y revisa desgaste, cortes, grietas y objetos incrustados.
Deja de usar el par cuando ya no mantenga la integridad requerida.
8. Registra la sustitución
Anota entrega, inspecciones e incidentes según el sistema preventivo. No fijes un plazo universal ajeno al desgaste real.
Consulta al servicio de prevención ante dudas o cambios de tarea.
Integra el par en la prevención
Pide al servicio de prevención la especificación escrita y compárala con el marcado del modelo. Si cambian productos de limpieza, superficies o tareas, revisa la elección. Una suela seleccionada para un escenario no se convierte en solución universal para toda la empresa.
Durante el uso, inspecciona dibujo, cortes, separación de capas y contaminación. Define quién autoriza la retirada y cómo se sustituye el par. Esperar a una caída para documentar el desgaste deja la prevención en manos del azar.
Registra también comodidad y ajuste al final de la jornada. Una protección que causa dolor o pérdida de control necesita revisión, pero no debe modificarse por cuenta propia si la intervención afecta a sus prestaciones certificadas.